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Los peligros para la salud (y el cerebro) de las bebidas 'light'

MIGUEL SOLA
La cruzada antiazúcar es una de las modas dietéticas con mayor proyección de la actualidad, y hay razones de peso que la justifican: el abuso en la alimentación occidental es una de las amenazas para la salud mejor contrastadas del momento.
A remolque de esta tendencia, los edulcorantes artificiales se han convertido en la solución que permite a muchas personas evitar las consecuencias del azúcar sin tener que renunciar por ello al sabor dulce. No obstante, cada vez son más las investigaciones las que ponen de manifiesto el riesgo que entraña tomar bebidas con edulcorantes. Siempre están envueltas en la polémica.
¿Ayudan a no engordar? Puede: te ahorran una media de 140 calorías en comparación con un refresco azucarado, aunque también hay estudios que lo asocian a un aumento de la grasa abdominal. Y ahora hay que añadir una nueva preocupación al debate: un nuevo estudio publicado en 'Stroke', perteneciente a la 'American Heart Association', asegura que existe una relación preocupante entre la demencia y el ataque cerebral con el consumo de edulcorantes.
La investigación ha descubierto que aquellos que beben este tipo de refrescos tienen tres veces más de posibilidades de desarrollar una demencia o un derrame cerebral (en concreto de tipo isquémico), en comparación con los solo toman este tipo de bebidas una vez a la semana. Asimismo, eran casi tres veces más propensos a ser diagnosticados con alzheimer. Lo curioso es que no se ha encontrado ningún vínculo entre estas patologías tan nocivas y las bebidas azucaradas. Por tanto, la opción saludable puede no ser tan buena como pensabas.
Para llegar a esta conclusión se analizaron los factores de riesgo de alrededor de 4.300 participantes a lo largo de 10 años. El riesgo se mantuvo incluso cuando los investigadores ajustaron otros factores que podrían influir en la conclusión: la edad, el consumo calórico, la dieta, la actividad física o hábitos como fumar.
¿La razón? Los científicos apuntan a un importante mecanismo fisiológico: el consumo de edulcorantes está relacionado con la intolerancia a la glucosa (la incapacidad de las células para absorber azúcar en la sangre, lo que permite su acumulación), que puede allanar el camino para la diabetes. Y esta patología es un factor de riesgo conocido para desarrollar demencia.

Qué causa qué

Una de las pegas que se plantean a menudo con esta clase de estudios es que, por lo general, aquellos que toman productos edulcorados lo suelen hacer porque ya tienen peores hábitos alimenticios o sufren obesidad. Se la conoce como lamentalidad Big Mac y Coca-Cola Light”, por la cual muchos consumen comida basura pero intentan atenuar sus efectos a través de las variedades 'light' de las bebidas.
Por esa razón, nos encontramos con un dilema propio del huevo o la gallina: no está claro si estas bebidas contribuyen a la enfermedad o si los enfermos son más propensos a tomar bebidas con edulcorantes. Esta misma lógica se aplica a los riesgos de desarrollar problemas vasculares en el cerebro o una demencia. Existe una relación clara, pero no una causa directa.
En este sentido, expertos y organizaciones de salud advierten de que no se deben tomar conclusiones precipitadas. “La investigación no muestra que las bebidas artificialmente endulzadas causen demencia, sino que destaca una asociación preocupante que requiere investigar más”, señala para 'The Guardian' el doctor James Pickett, jefe de investigación de la Sociedad de Alzheimer.
En cualquier caso, se trata de un nuevo varapalo para este tipo de productos de fama y etiquetado saludable. Tam Fry, portavoz del Foro Nacional de la Obesidad, advierte a los consumidores que no se les pase por la cabeza que este tipo de bebidas son sanas: No te dejes engañar por el uso de la palabra 'light'. Las bebidas dietéticas fueron ideadas por una industria que no deseaba otra cosa que calmar tus preocupaciones”.
EL CONFIDENCIAL, Martes 25 de abril de 2017

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