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Los niños “dos D” (despistados y desorganizados) y las claves para educarles

S.F.
Una de las grandes batallas que los padres libran contra sus hijos, esencialmente después de largos periodos de vacaciones como en verano y en Navidad, y tras el inicio del curso escolar, es la del orden y la limpieza en el ámbito del hogar. Son muchas las madres que, en las sesiones de Coaching Club, manifiestan agobiadas el estrés y el desequilibrio emocional que les provoca la anarquía de juguetes, de libros de texto, de ropa y de otros abigarrados enseres dispersos por las habitaciones, tal como si hubiesen sido víctimas de una invasión militar o de un registro policial.
Así es como aparecen en escena los denominados niños «doble D»: despistados y desorganizados; características por las que los padres pueden llegar a desesperarse y que son claves en el puzle infinito del desarrollo cognitivo y de la estructuración de la personalidad de pequeños y adolescentes.
Verónica Rodríguez Orellana, terapeuta y directora de Coaching Club, explica cómo «las madres que acuden a las sesiones con este problema se enfrentan a la disyuntiva de si deben intervenir decididamente en la organización y la limpieza de las habitaciones de sus hijos o de si, por contra, deben responsabilizarles totalmente de dicho cometido. Esta última posibilidad comporta ineludiblemente que deberán admitir un cierto (y a veces nada desdeñable) desorden, idea cuya mera enunciación ya les desestabiliza».

¿Cómo son las nuevas líneas educativas?

Incluso la dispersión o la distracción, consideradas hasta hace poco como enemigas del conocimiento, ahora se contemplan por las nuevas corrientes educativas como una capacidad a desarrollar consistente en poder estar concentrados en una actividad sin perder la atención que se presta al entorno.
«Cuando requerimos a nuestros hijos que nos atiendan mientras les hablamos, no nos damos cuenta —porque lo desconocemos— de que ellos cuentan con una habilidad que nos es ajena, que es la de poder mantener la visión periférica activada mientras están concentrados en otra actividad, habilidad que se perderá con el tiempo si no se potencia y desarrolla», explica la directora de Coaching Club.

¿Por que nos genera tanto disgusto el desorden?

Existen dos formas de orden: El práctico, que nos ayuda a encontrar las cosas, es plástico y elástico y el rígido, que es obsesivo y tiene que ver con una forma de manejar la angustia frente a la incertidumbre de la vida. Se apoya en la idea de que el orden es una proyección adecuada de mi mundo interno.
Algunos consejos prácticos ofrecidos por esta experta:
—Con niños pequeños es fundamental priorizar lo funcional a lo estético dentro del hogar.
—La casa ha de ser un lugar para vivir y no un museo.
—Si tenemos más de un niño habrá que regular la pasión por el orden y compatibilizar el mismo con las distintas personalidades de los más pequeños.
—Posibilitar una posición intermedia en la que haya espacio para enseñar a que cada uno debe de responsabilizarse de sus parcelas personales.
ABC. 28/09/2017

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