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«No hay que frenar la curiosidad de los niños por querer saber más»

ALEJANDRA GONZÁLEZ
«Gracias a ti, mi hijo, que es invidente, ha podido llegar a entender las matemáticas y sigue tus vídeos», «Gracias a ti, mi niño con discapacidad auditiva puede seguir tus clases porque siempre dices todo aquello que vas escribiendo en la pizarra», «Gracias al dinero que se ha ahorrado mi padre en clases particulares, ha podido construir un pozo de agua potable en Guatemala»... Estos son algunos de los mensajes que recibe David Calle (Madrid, 1972) a lo largo del día, el «profesor del mundo» que se ha convertido en un miembro más de todas aquellas familias que ven sus vídeos. Este madrileño trata de resolver problemas de física y matemáticas, aplicados a casi todas las edades.
Estudió Ingeniería de Sistemas de Telecomunicación y terminó en el paro debido a la crisis. Sin haber tenido instinto de profesor nunca, decidió abrir su propia academia para enseñar a los demás, que también cerró por problemas económicos. Sin alumnos que asistiesen a sus clases, decidió ser profesor online o, lo que es lo mismo, crear su propio canal en Youtube: Unicoos.
¿El nombre? «Siempre he pensado que lo que nos hace diferente es lo que nos da valor. Lo que nos hace únicos. Somos un equipo que vamos a llegar lejos si ellos quieren», comenta. Ahora este canal es la casa de ciudadanos de muchos países, cuenta con más de un millón de suscriptores y con 724 vídeos.
Tener alumnos por todo el mundo le llevó a estar entre los diez mejores profesores, en el «Global Teacher Prize 2017». Son los niños, sus familias y otros docentes los que le motivan para seguir. «Sin el cariño que me transmiten, no podría continuar con esto. Por muy cansado que esté y sienta que tengo que parar, no puedo hacerlo porque lo que hemos creado es muy bonito».
Actualmente, los vídeos están subtitulados «al árabe, gracias a Cáritas, para los menores que llegan a los campos de refugiados con esa lengua, y al castellano por la Fundación Vodafone, para los que tienen problemas de discapacidad auditiva», afirma Calle, quien asegura que ya está en marcha subtitularlo a otros idiomas.
Sus alumnos engloban edades desde los 13 a los 18 años -estudiantes de ESO y Bachillerato, sobre todo-, «aunque también lo usan docentes para sus clases; padres, para explicarles a sus hijos, y universitarios, para refrescar conceptos», cuenta.

¿De qué color es un espejo?

Resolver cuarenta cuestiones que él se ha preguntado de pequeño es lo que Calle pretendía hacer con su último libro «¿Cuánto pesan las nubes?» (Plaza Janés). Al terminar de ver una película de ciencia ficción, en verano mientras miraba a las nubes con su hermana, pensar en el regreso al futuro..., son algunas de las razones que le llevaron a publicar este ejemplar.
Y en ese punto surge la eterna pregunta, ¿qué hay que hacer para que los niños sientan curiosidad? «No matarles la creatividad. Es decir, no se les puede hacer pensar a los pequeños que las ciencias son solo cálculos. No hay que robarles la curiosidad que sienten cuando ven una película, una serie o juegan a un videojuego, hay que dejar que ese amor por saber más siga creciendo», insiste.
Calle no pretende dar respuestas concisas, sino invitar a la gente a que se haga sus propias cuestiones. «Por ejemplo, soy zurdo y siempre me he preguntado por qué pasa eso, cuántos existen... Leo mucho y le pregunto a personas que saben más que yo», continúa.
Su mayor desilusión ha sido saber que no se puede viajar al pasado; lo que más le ha sorprendido: que el Sol es una de las estrellas más pequeñas que existen. «La Tierra representa una mota minúscula dentro del Universo, eso vuelve a hacernos únicos», concluye.
ABC, Martes 3 de abril de 2018

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