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Patricia Ramírez: «Si no fomentamos su autoestima, nuestros hijos son una diana del acoso»

LAURA PERAITA
En todo el mundo, el acoso escolar o bullying se cobra la vida de 200.000 jóvenes y niños de entre 6 y 21 años cada año, según un informe realizado por la Organización Mundial de la Salud, junto a la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras. Según Patricia Ramírez, nombrada recientemente como la psicóloga más influyente en España y experta en comunicación entre padres e hijos, uno de los aspectos fundamentales para que los menores no se conviertan en víctimas del acoso escolar es su autoestima.

Explica a ABC que los padres no suelen fomentarla, más bien todo lo contrario. «No hay que regañar tanto a los niños y sí hacer un esfuerzo por observar aquello que hacen bien y reconocérselo. Se les grita y se les regaña, no porque el niño sea malo, sino porque los padres pierden los papeles. Con una actitud en la que solo se destaca su comportamiento negativo se está fomentando que tenga una imagen sobre sí mismo muy deteriorada y se conviertan en una diana para ser víctima de acoso escolar por parte de sus compañeros».
Esta experta, que ha participa en la campaña de sensibilización #QuéTalEnElCole, un proyecto de Repsol, ofrece una serie de pautas que los padres deben tener en cuenta:
Las comparaciones son odiosas, por lo que no deben comparar a su hijo con otros hermanos, primos o amigos para dejarle ver que los demás son mejores y hacen las cosas muy bien y él no. Es muy frecuente en las reuniones familiares comparar notas de unos primos u otros, decir lo desordenado que es, o cómo pega a su hermano pequeño. Son comentarios, todos ellos, que dañan su imagen y, además, de forma pública.
—Nunca se le debe decir «si se portas mal no te voy a querer». Es necesario prometerle amor incondicional para que se sienta querido tal y como es y pase lo que pase.
—Hay que reforzar sus valores. No hace falta decirle que es un crack si hace algo bien, pero sí transmitirle que sus padres se sienten orgullosos de él por lo que ha hecho y que se dé cuenta de que es capaz de conseguir lo que se proponga con esfuerzo.
Las críticas deben ser siempre constructivas. Es muy importante comunicarle lo que se espera de él en una determinada situación para que sepa atenerse a ello. En vez de decirle «¡eres un vago y un desordenado: mira cómo tienes tu habitación!», es mejor la opción de «me gustaría que ordenaras tu cuarto y cuando lo hagas verás que me pondré contenta, pero sobre todo, tú te vas a sentir mejor».
—Es fundamental trasmitirle frases del tipo «confío en ti», «sé que tú puedes hacerlo bien si lo intentas» para que gane en confianza.
—Cuando se perciba que ha tenido un problema en el colegio hay que hacerle saber que sus padres están siempre a su lado para ayudarle en lo que necesite. Se le debe motivar para que tenga mayor comunicación y diga lo que siente. Hay ocasiones en las que el niño puede llegar a creer que se merece ser vícima de acoso porque piensa que él vale muy poco y hace las cosas mal. Es importante decirle que tanto sus padres como el colegio tienen la obligación de defenderle y protegerle. De esta forma, ganará seguridad.
—Los padres no deben olvidar que los niños tienen su propio ritmo y hay que respetarlo. No hay que dejarse llevar por el estrés diario de los adultos.
—Es conveniente bajar el nivel de exigencia sobre ellos. No es normal que vayan al colegio, realicen extraescolares todos los días y tengan que hacer deberes y cumplir con todo lo que les dicen sus padres, unos padres para los que muchas veces lo que hacen sus hijos no es suficiente. Para muestra un ejemplo: «¡Papá, he sacado un 8 en matemáticas! Pues hijo, si te esfuerzas más, seguro que sacas un 10».
ABC, Martes 16 de octubre de 2018

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