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Las 5 preguntas que deberías hacerte si sospechas que tu hijo es adicto a la tecnología

LAURA PERAITA

Cada vez más jóvenes, e incluso menores, se agarran a sus móviles para sentirse «conectados» con el mundo. Sin embargo, esa conexión se convierte en ocasiones en casi «obsesiva» y cuando los padres les obligan a apagar sus dispositivos o a dejarlos guardados mientras realizan otras tareas es el momento en que surgen conflictos ante su negativa insistente.
Tal y como señala el profesor Óscar González en su último libro «Tus hijos y las nuevas tecnologías» se trata de un problema importante en los hogares españoles y que perjudica las relaciones entre padres e hijos. De hecho, el Ministerio de Sanidad ya incluyó en 2018 las adicciones a las nuevas tecnologías en el Plan Nacional de Adicciones.
Entre los síntomas de esta adicción destacan la necesidad cada vez de un mayor consumo para obtener satisfacción, agresividad en la abstinencia, alteración de los hábitos del sueño y de la alimentación, así como aislamiento y pérdida de la vida familiar y educativa.
Con la intención de sacar de dudas a los padres, Óscar González explica las nueve conductas que ayudan a determinar si los hijos son adictos o no:

—No tiene control. Dificultad para dejar de usar sus dispositivos.

—Pérdida de interés. Sensación de que lo único que le motiva es usar las nuevas tecnologías.

—Sólo piensa en usar sus dispositivos, aunque no los esté usando.

—Su comportamiento interfiere en las relaciones con la familia.

—Produce conflictos y peleas. Las relaciones entre los miembros de la familia se hacen más difíciles.

—No usar sus dispositivos le produce frustración. Sufre por ello.

—Pasa cada vez más tiempo delante de una pantalla.

—Miente para usar sus dispositivos.

—Cuando tiene un mal día, la tecnología es lo único que le ayuda a sentirse mejor.

Por todo ello, Óscar González, director de Alianza Educativa, aconseja a los padres a que inviten a reflexionar a sus hijos sobre las siguientes cinco cuestiones:

—Dedicar un tiempo concreto a estar conectado pero también realizar otras actividades, ¿puede ayudarle a ser más feliz y a hacer más felices a quienes le rodean?

—¿Qué actividades ha dejado de realizar para poder estar conectado?

—¿A qué tipo de actividades le gustaría dedicar más tiempo?

—¿Qué ocurriría si planificase una hora determinada al día en la que atender sus redes sociales en lugar de hacerlo cada poco?

—¿Dedica cada vez menos tiempo a su familia y sus amigos?

El autor explica que siempre es difícil reconocer una adicción, pero aconseja la conveniencia de reflexionar sobre ello y, en caso de necesitarlo, acudir a un especialista para atajar el problema cuanto antes.
ABC, Jueves 28 de marzo de 2019

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