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Infecciones en el embarazo, un riesgo para el recién nacido

ÁNGELES LÓPEZ / MADRID
Es una etapa clave. Las primeras horas de vida del recién nacido, junto con el momento del parto, constituyen los momentos más críticos para la supervivencia del bebé. Tanto la mujer embarazada como sus médicos deben ser conscientes de que una infección benigna para ella puede suponer un riesgo mortal para su hijo.
Aunque en las últimas dos décadas, la mortalidad en niños menores de cinco años ha descendido significativamente, no se han logrado una mejoría tan pronunciada en la mortalidad neonatal, es decir, en los primeros días de vida. Se estima que entre 3,1 y 3,3 millones de recién nacidos mueren cada año, suponiendo el 40,3% de las cifras globales de mortalidad infantil antes de los cinco años.
Las infecciones neonatales, como sepsis (infección en la sangre), neumonía y meningitis, son responsables del 23,4% de las muertes en los recién nacidos en todo el mundo, de las que aproximadamente la mitad ocurren en la primera semana de vida.
Las bacterias con frecuencia se encuentran en el tracto vaginal materno y pueden transmitirse al bebé durante el alumbramiento, cuando está en contacto directo con la flora bacteriana de la madre. No obstante, el paso directo de patógenos de la madre al hijo puede ocurrir antes del parto atravesando las membranas e infectando el fluido amniótico.
Sin embargo, a pesar de las cifras y de que se conoce la existencia de estos problemas, "los mecanismos por los que los recién nacidos adquieren infecciones necesitan comprenderse mejor para poder desarrollar prioridades y estrategias de prevención", afirman los autores de un estudio cuyos datos publica la revista 'PLOS Medicine'. Se trata de una revisión de la literatura médica sobre este tema para intentar conocer cómo impactan las infecciones de la madre en la mortalidad neonatal.
Los autores incluyeron en su meta-análisis un total de 67 estudios científicos que habían evaluado algún aspecto de las infecciones bacterianas en recién nacidos ocurridas en los primeros siete días de vida. De esta manera, comprobaron que los bebés de madres infectadas tienen hasta siete veces más riesgo de sufrir una infección neonatal en comparación con los hijos de mujeres sin este problema.
"Este estudio tiene importantes implicaciones tanto a nivel de investigación como de políticas sanitarias. La profilaxis antibiótica intraparto podría reducir la incidencia de infecciones neonatales adquiridas vía materna", aseguran los investigadores en su estudio quienes advierten que ya existen protocolos en los países desarrollados sobre cómo actuar en situaciones de riesgo, como un parto prematuro o en una rotura de bolsa prolongada.
Por otro lado, insisten en que se requieren de estudios de mejor calidad y mejores diagnósticos en áreas de pocos recursos, especialmente en el Sudeste asiático y en África. En estos países, las sepsis son responsables del 22,5%-27,2% de las muertes neonatales, mientras que esa franja baja al 9,1%-15,3% en Europa.
 
EL MUNDO, Miércoles 21 de agosto de 2013

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