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Así puede ayudarte la música a enfrentarte a tus problemas

LAURA PERAITA


¿Quién no ha sentido alguna vez tristeza, melancolía o alegría al escuchar una canción? La música tiene efectos directos sobre las emociones. «El ritmo, la melodía y la armonía son elementos de ayuda incuestionables para favorecer el bienestar físico, el mental y el emocional —asegura Conxita Bentz, pianista y musicoterapeuta—. De aquí que sea tan importante la enseñanza musical en la escuela, ya que la música estructura la forma de pensar y trabajar, ayuda a la persona en el aprendizaje de las matemáticas y del lenguaje, así como en el desarrollo de habilidades espaciales».

Si tiene tantos efectos positivos, ¿por qué no está más presente en nuestra vida la musicoterapia?
La musicoterapia se aplica en campos de la clínica, de la prevención y comunitarios. Asimismo detecta condiciones de vida, valores, comportamientos que pueden potenciar riesgos y ayuda a las personas afectadas a mejorar su estilo de vida, y en los casos de discapacidades, trastornos neurológicos y otras enfermedades contribuye a mejorar el estado del paciente. De todas formas, aún falta mucho trabajo para concienciar a la sociedad de la importancia de la música en nuestra salud.

¿Cómo se desarrolla esta disciplina?
Una vez conocida la historia musical de la persona (en cuanto a sus gustos y vivencias musicales) y el cuadro clínico, se determina qué tipo de tratamiento musicoterapéutico necesita, de acuerdo con el médico y el equipo interdisciplinar.

¿De qué  manera pueden unos padres aplicarla en casa con sus hijos?
Poniendo música y canciones adecuadas a su edad, hacerles cantar, tocar y bailar para hacerles desarrollar su personalidad, fomentar la creatividad y la confianza en sí mismos. Si hubiera algún problema de conducta entonces hay que seguir las pautas que les marque el musicoterapeuta para cada caso.

¿Puede la música ayudar a enfrentarse a los problemas?
¡No hay ninguna duda! Cuántas veces en mi trabajo de musicoterapeuta he escuchado «la música me ha salvado la vida» o «la música me ha ayudado a salir de la depresión». Sabemos que la música hace sentirnos mejor, si uno sabe lo que precisa en cada momento. Por ejemplo, la letra de una canción puede servir de un gran apoyo emocional, pues con el canto fluyen todas las emociones. Una sinfonía de Beethoven te puede dar mucha fuerza para seguir adelante, igual que un vals de Strauss te da ilusión y ganas de soñar.

¿Cómo se aprecian los resultados?
Dependiendo de la enfermedad o el trastorno que se trate, los resultados se pueden observar ya al finalizar las primeras sesiones. En otros, la mejoría requiere más tiempo, varias sesiones para empezar a apreciar una mejora. En el caso de personas afectadas por la enfermedad de Parkinson, durante las sesiones y, sobre todo al final de las mismas, se puede observar una gran mejora en la marcha y el control del movimiento. Se ha de tener en cuenta que en enfermedades neurodegenerativas lo que se consigue es un enlentecimiento de su avance (no la curación) y, sobre todo, una importante mejora en la calidad de vida de los afectados.

  ¿Hay perfiles de niños para los que sea más indicada la musicoterapia?
Sí, en niños con déficit de atención, con hiperactividad, con problemas emocionales o problemas para relacionarse con sus compañeros.  

 ABC, Miércoles 27 de enero de 2016

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