LAURA ROSELLÓ DAVIS Llevo 16 años viviendo en Suiza y hasta hace cinco, me consideraba una persona relativamente integrada. Tengo un trabajo, amigos e incluso aficiones compartidas con suizos. Hace cinco años nació Djoule y me di cuenta de que no; que lo que antes eran " cosas de los suizos ", que se aceptan sin más, iban a ser las cosas de mis hijos (y ya son dos), y que más me valía ponerme las pilas e intentar entenderlas porque mis hijos hablarían español y comerían paella los domingos, pero pensarán y actuarán como los suizos, y es entonces donde lo de la crianza se complica un poco más. Eso que llaman conciliación en este país medio existe, y digo medio porque yo creo que lo que hay es una racionalización de las condiciones laborales que hace posible tener hijos sin el apoyo de la familia detrás. Cierto es que no les queda otra porque entre la deslocalización y con lo poco familiares que son… Pero políticas de conciliación pocas: baja por maternidad de 14 semanas...
“Menos productos de lujo y más Hacendado, menos móviles y más tiempo en familia, menos juegos de consola y más bicicleta, menos recompensas materiales y más muestras de cariño, menos televisión y más paseos en la montaña observando la naturaleza, menos ruido y más silencio. Aprendiendo que lo bueno y lo valioso lleva su tiempo y esfuerzo” Catherine L`Ecuyer