PILAR JERICÓ Si queremos educar en la felicidad, necesitamos enseñar a nuestros hijos a gestionar sus emociones. El trabajo debe comenzar en casa. No se puede delegar la tarea en los colegios ni confiar en que los profesores vayan a resolver esta asignatura tan importante para la vida. Tampoco debemos esperar a que nuestros hijos sean adultos para que aprenden a hacerlo. El reto comienza en casa y con el compromiso de los padres. Las emociones positivas son más huidizas que las negativas. Los estudios realizados sobre el mundo de la pareja revelan que cada comentario poco afortunado en una discusión se tiene que compensar con cinco positivos . El ratio es de uno a cinco. Por eso es tan importante poner énfasis en las emociones positivas: el miedo, la ira o la tristeza tienen tal poder que son capaces de desactivar la alegría. Si partimos de esta premisa, educar en la gestión de las emociones pasa por crear hogares donde se fomenten las emocion...
“Menos productos de lujo y más Hacendado, menos móviles y más tiempo en familia, menos juegos de consola y más bicicleta, menos recompensas materiales y más muestras de cariño, menos televisión y más paseos en la montaña observando la naturaleza, menos ruido y más silencio. Aprendiendo que lo bueno y lo valioso lleva su tiempo y esfuerzo” Catherine L`Ecuyer