ANA CAMARERO Se despertó sobresaltado. De repente, le entró la duda de pensar si a lo largo de la noche habría ocurrido lo que desde hace días llevaba tiempo esperando. Horas antes, el diente que durante semanas se había ido descolgando de su encía, cayó sobre su lengua mientras daba un bocado a ese fabuloso bocadillo de chorizo. Al fin, -pensó-, ya lo tenía entre sus dedos y estaba claro que lo colocaría debajo de su almohada en el mismo instante en que se fuera a dormir. La luz entró por una rendija, se movió con sigilo y, poco a poco, a oscuras, deslizó su pequeña mano debajo de la almohada ante el temor de encontrarlo. No, había desaparecido… y en su lugar el Ratoncito Pérez había depositado dos monedas que destinaría a engrosar la pequeña hucha que tenía sobre su escritorio. Esta historia forma parte del acervo cultural de la mayoría de niños españoles y también de algunos países hispanoamericanos, desde que a finales del siglo XIX, el escritor, periodist...
“Menos productos de lujo y más Hacendado, menos móviles y más tiempo en familia, menos juegos de consola y más bicicleta, menos recompensas materiales y más muestras de cariño, menos televisión y más paseos en la montaña observando la naturaleza, menos ruido y más silencio. Aprendiendo que lo bueno y lo valioso lleva su tiempo y esfuerzo” Catherine L`Ecuyer