En un laboratorio en el que trabajan codo con codo tres mujeres y que rondan los 30 años, es lógico que surjan conversaciones características de ese momento vital en el que la idea de la maternidad empieza a plantearse y surgen las primeras dudas: ¿podremos compatibilizar el trabajo con la familia? ¿cómo nos puede cambiar ser madres? En torno a esta primera charla informal, las tres investigadoras se dieron cuenta de que no se había realizado ningún estudio científico sobre los cambios que se producen en nuestro cerebro cuando surge el sentimiento maternal. « Un día, saliendo de la oficina, comentamos algunos datos que salen en los medios sobre la relación del embarazo con el déficit cognitivo, pero no eran muy sólidos, así que nos planteamos realizar nosotras un análisis más serio », explica a LA RAZÓN Susanna Carmona , investigadora del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y de la Universidad Carlos III. En ese momento, Carmona realizaba su postdoctorado en la...
“Menos productos de lujo y más Hacendado, menos móviles y más tiempo en familia, menos juegos de consola y más bicicleta, menos recompensas materiales y más muestras de cariño, menos televisión y más paseos en la montaña observando la naturaleza, menos ruido y más silencio. Aprendiendo que lo bueno y lo valioso lleva su tiempo y esfuerzo” Catherine L`Ecuyer