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Consejos para no perder a un niño en la playa (ni en ningún sitio)

S.F.
En una sociedad donde la rapidez e inmediatez de todo ha arraigado incluso en los momentos de ocio y disfrute, dejamos escaso tiempo para recapacitar, observar y detectar los riesgos para después aplicar la prevención necesaria. Es cuando sucede el siniestro nos preguntamos por qué ha pasado, haciendo caso omiso del cómo evitarlo.
Dedico estas líneas a prevenir que los niños se pierdan en la playa (extrapolable a cualquier espacio con gran aglomeración de personas) pidiendo un ejercicio de observación, recapacitación y detección del porqué, de forma que tú, lector, deduzcas como evitarlo.
El primer paso que tienes que dar es ponerte a la altura de tu hijo en la orilla de la playa y expliques todo lo que tu campo visual detecta: arena (poca), toallas (muchas), palos de sombrillas, palas y cubos, algún montón (perdón, castillo) de arena y muchos pies y piernas!

Ahora ponte en el lugar de un pequeño que llega a la playa (por fin) con unos objetivos muy concretos y para nada en sintonía con los tuyos o los que hasta antes de convertirte en padre o madre eran tuyos: jugar, experimentar con la arena, saltar las olas, correr hacia cualquier objeto, persona o nevera que me llame la atención y concentrarme tanto en cada una de las cosas por poco tiempo que dedique, que no escuche lo que mi madre o padre me indican, además por supuesto de ir cada dos minutos a explicarles lo que estoy haciendo con tono de voz excitado para que no pierdan palabra.
Y por último dedica a recapacitar el por qué rompo con la regla número uno de seguridad infantil en entornos acuáticos (#OjOPequealAgua): no perderles nunca de vista: ¿móvil? ¿Libro? ¿Periódico? ¿Revista glamourosa? ¿Amor incondicional por Lorenzo en posición horizontal?
Con los dos primeros ejercicios hemos detectado que es sumamente fácil que un niño se pierda, con el tercero conseguimos descubrir puedo (y debo) prescindir de aquellos elementos que provocan que me despiste y sea yo el que pierda de vista al niño en un mar de sombrillas por un lado, y un mar de riesgo de ahogamiento por el otro.
Podemos cerrar aquí el artículo, pero también podemos aprovechar para educar en prevención a los más pequeños, porque de todos es sabido que un despiste lo tiene cualquiera, sobre todo si se tiene que controlar a más de un pequeño.
1. Antes de salir comenta con los niños que vamos a pasar un gran día, y para ello es importante que un adulto siempre esté pendiente de ellos. Os deben avisar cuando quieran moverse del espacio que hemos «conquistado» en la playa, les acompañaréis en sus juegos, observaréis sus avances y así os lo pasaréis genial sin riesgos.
2. Ponles una pulsera de identificación (por si acaso) resistente al agua donde anotarás el nombre y el teléfono.
3. Al llegar a la playa jugar a ver quien descubre primero donde está el socorrista, sería excelente colocarse próximo a él, aunque a veces sabemos que es misión imposible. Pero saber su ubicación no solo les servirá a los pequeños como punto de referencia (estamos al lado, entre el socorrista y el espigón, el socorrista que está delante del chiringuito...) también es a quien deben acudir en caso de que se pierdan.
4. Evita indicar como punto de referencia la sombrilla de topos, o de rayas amarillas, o… no solo porque los pequeños pueden perder la percepción de si era roja o azul, también en la playa hay movimiento de sombrillas, unas van, otras vienen. Estar atento a los niños y a que los vecinos de toalla decidan dar por finalizada la jornada de playa y otros ocupen su lugar es a veces incompatible.
5. Y si aun con todo, el niño se pierde, no nos encuentra, ni encuentra al socorrista: decirle que no se pongan a andar sin sentido, lo único que conseguirán es alejarse más. Deben pedir ayuda a un adulto para que pueda encontrar a sus padres (recordad la pulsera identificación con nombre y teléfono)

¿Qué hacemos si el niño se pierde? Emergencies Setmil nos lo cuenta:

En las playas existe un protocolo de actuación para estos casos en los que se pierde un niño en la playa. Es una situación que sucede con cierta frecuencia en nuestras playas, los más pequeños se «desmarcan» y en cuestión de segundos papá y mamá lo han perdido de vista… «suelen acudir a nosotros bastante angustiados en busca de ayuda», explican desde Emergencies Setmil. Este es el protocolo que se sigue, por ejemplo, en playas de Palma, que no dista mucho de cualquier otra de las playas donde hay vigilancia, contado por Gloria Carrión, la responsable de coordinación ideóloga e impulsora de esta nueva propuesta para mejorar el protocolo de niños perdidos en playas:
1) Lo más habitual es que los familiares se hayan acercado a una de las torres de vigilancia, el SOS de torre, será la persona que inicie el protocolo de niño perdido siguiendo los siguientes pasos:
—Recogida de información.
—Nuestro socorrista pide a los familiares los siguientes datos:
—Nombre del niño
—Edad
—Cuanto hace que se ha perdido
—Donde fue visto por última vez (algunos son visto por última vez en el agua y otros en la playa o paseo)
—Descripción física y de su vestimenta
—¿Han hecho uso de las pulseras identificativas?
—Nombre del hotel donde se encuentran alojados
—Número de habitación
—Cuanto tiempo hace que llegaron
Todos estos datos quedan a su vez registrados en su libreta de torre, para posteriormente transmitirle a la base toda la información obtenida. No siempre es una tarea fácil, podéis imaginar que los padres están muy nerviosos cuando nos comunican que no encuentran a su hijo y nos cuentan atropelladamente lo sucedido sin facilitarnos a veces los datos de mayor importancia. Intentamos que nuestros socorristas tengan empatía con el familiar, que estén preparados para responder las típicas preguntas (¿lo habrán raptado?, ¿es posible que le haya sucedido algo malo?, ¿se puede haber ahogado?). Tratamos de ayudarles a controlar los nervios explicándoles que es una situación bastante habitual y que lo más frecuente es que el pequeño aparezca en media hora, tres cuartos. Los padres se sienten culpables por el extravío del niño y eso todavía les pone más nerviosos. Os sorprenderá saber que en esas circunstancias la madre o padre, están tan afectados que son incapaces de acordarse del color del bañador o bikini de su hijo, normalmente el otro progenitor o un hermano suelen hacer memoria y recordarlo, la de veces que oímos decir… «pero si la/le he vestido yo esta mañana!!».
Les reforzamos, de transmitimos confianza, tranquilizamos, les explicamos que se pierden niños a diario en la playa y que no son unos malos padres, que esto sucede por la similitud de imagen para el pequeño cuando sale del agua, sólo ve hamacas y sombrillas y para él todas son iguales, entonces se desorienta… que lo habitual es que camine sólo por la orilla hasta encontrar un obstáculo y sólo entonces se parará.
2) Transmisión de información
Inmediatamente comunicamos a central la pérdida del niño y todos los datos que los familiares nos han facilitado. Antes de dejar marchar a los familiares NOS ASEGURAMOS DE PEDIRLES QUE SI LO ENCUENTRAN VUELVAN A INFORMARNOS, este paso es clave para no estar buscándolo todo el día. En el caso de que no lo encuentren deben regresar en 30 minutos a la torre, nosotros ya tendremos información para ellos.
3) La base central solicita la atención de todas las torres y los socorristas en dinámica.
La base vuelve a transmitir todos los datos que hemos recogido del pequeño extraviado y pide a los SOS que comiencen el barrido con los prismáticos. (Para asegurarse de que todos han escuchado bien y están en la tarea de búsqueda, solicita confirmación uno a uno por emisora).
Al mismo tiempo, se activa la cadena de aviso por teléfono a las playas fronterizas, teniendo en cuenta que es posible que el niño haya llegado a la playa contigua. Si en las playas adyacentes son nuestros socorristas siguen el mismo protocolo, de no ser así, pedimos información sobre su forma de hacer para trabajar en equipo.
La base contacta también con la recepción del hotel en el que está alojado el niño, para tratar de obtener más información y solicitar que nos informen en el caso de que el niño aparezca en el hotel.
4) Si en 60 minutos el niño no ha aparecido.
Habitualmente la búsqueda realizada hasta ahora tanto por socorristas en torre como por los que están en dinámica o sus propios familiares, ya ha dado resultados y hemos localizado al niño en menos de una hora. De no ser así, pasamos al siguiente paso en el protocolo de niño perdido:
Hacemos llamada al SEIB 112 informándole de lo sucedido, transmitiendo toda la información de la que disponemos. Ellos activan protocolo de niño perdido en playa y avisarán a la policía.
Nosotros continuaremos con la búsqueda ahora ya junto con la policía.
5) Si hemos encontrado al niño.
El socorrista que encuentra al niño informa inmediatamente a base central (Bravo -1), y en la base el coordinador le explicará cómo proceder.
Cómo proceder, se decidirá según la información que la base tenga y el socorrista no conozca. Dependerá de si los padres están cerca del lugar en que ha sido localizado el pequeño, en ese caso, el niño se quedará en esa torre junto al SOS esperando que sus padres lleguen, de lo contrario el pequeño es trasladado por un coordinador jefe hasta el punto más cercano al que se encuentran los padres.
Nota: El niño sólo podrá ser entregado a un familiar, nunca a un amigo del familiar que viaja con ellos o a un conocido recién hecho en el hotel.
6) Después de la entrega del niño.
En cuanto hemos hecho entrega del niño a sus familiares es muy importante INVERTIR EL PROTOCOLO, ¿qué quiere decir invertir el protocolo y por qué lo hacemos?
Para invertir el protocolo iremos «deshaciendo» las mismas llamadas que hemos hecho al activar el protocolo, es decir, una a una repetiremos las llamadas al 112, a las playas adyacentes, a los SOS en torre y dinámica… para avisar de que el niño ya ha sido encontrado y entregado. Es muy importante realizar este paso, de lo contrario, todos los servicios seguirían buscando al pequeño extraviado.
Anotaremos la incidencia para la estadística y así cerramos el protocolo de niño perdido.
Como anécdota os explicaré el protocolo que se sigue en alguna playa argentina que me ha sorprendido… cuando se pierde un niño en la playa, el socorrista se lo sube en los hombros e inician un paseo por toda la playa dando palmadas, a ellos dos van uniéndose usuarios de la playa formando un grupo que va creciendo hasta convertirse en una pequeña procesión ruidosa, que, por supuesto, llama mucho la atención y consigue alertar a los padres de lo que está ocurriendo al ver a todos esos usuarios dando palmas y caminado cerca del socorrista que lleva el niño sobre los hombros.
Utilizamos también y como forma de prevención pulseras identificativas, nuestros compañeros de Playas de Muro fueron pioneros en utilizarlas con excelente resultado. La pulsera lleva el nombre y número de teléfono al que llamar si un niño se pierde en la playa.
Trabajamos en la elaboración de pictogramas para poner a disposición de todos nuestros socorristas este próximo verano, imágenes o dibujos para elegir que ayuden a seleccionar la descripción, situación y lugar en que se extravió el pequeño, con ellos trataremos de facilitar la recogida de información cuando el niño extraviado es extranjero y los padres hablan un idioma que desconocemos.
ABC, 07/08/2017
Imagen: ABC

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