DR. DANIEL MARTÍN FERNÁNDEZ-MAYORALAS El miedo forma parte de las emociones básicas orientadas a promover la supervivencia , puesto que alerta sobre los posibles peligros. En el caso de los niños, además, a veces utilizan el miedo para verificar hasta qué punto están disponibles, a veces de forma inconsciente y, otras, conscientemente. Otra función esencial es la de potenciar nuestra autonomía , permitirnos la adaptación a distintos contextos y, por consiguiente, la de reforzar nuestra autoestima, aumentar nuestra prudencia y desarrollar estrategias de solución de problemas, impulsando nuestro pensamiento abstracto. Por consiguiente, el miedo es una emoción “normal”, que forman parte de la evolución. Es necesario hacerles ver que se trata de algo natural que también sentimos nosotros, los adultos, enseñándoles a afrontar sus temores y mostrándoles nuestra comprensión, haciéndoles sentir más seguros y fuertes. De todas formas, los miedos van cambiando ...
“Menos productos de lujo y más Hacendado, menos móviles y más tiempo en familia, menos juegos de consola y más bicicleta, menos recompensas materiales y más muestras de cariño, menos televisión y más paseos en la montaña observando la naturaleza, menos ruido y más silencio. Aprendiendo que lo bueno y lo valioso lleva su tiempo y esfuerzo” Catherine L`Ecuyer