Ir al contenido principal

¿A qué edad puede ir tu hijo solo al colegio, trepar a un árbol o manejar cuchillos?

M.J.PÉREZ-BARCO

Una parte del mundo sobreprotege en exceso a los niños, arruinando así el innato sentido de la exploración típico de la infancia. Hay iniciativas, escuelas y experiencias que estimulan a los niños a experimentar, asumiendo así sus propios riesgos físicos. Pero dónde está el límite entre enfrentarse a un riesgo controlado y un peligro que puede causar un gran daño. «El niño tiene que caer y aprender a levantarse», defiende Laura Aut, psicóloga infantil de ISEP Clínic Barcelona. Así se evitan niños sumisos y miedosos, adolescentes que se rigen por la ley del mínimo esfuerzo y adultos con baja tolerancia a la frustración. «Cuando les sobreprotegemos les enviamos estos mensajes: no serás capaz de hacerlo, no lo intentes porque fracasarás...», argumenta la psicóloga.
No se trata de dejarles solos a su suerte. «El niño tiene que experimentar de las dificultades y riesgos que le vayan surgiendo, pero siempre desde la base segura que le proporcionan los cuidadores», recomienda. Se les debe advertir de los peligros, pero no desde el miedo del adulto. «Tenemos que explicar que el peligro real existe, lo que le puede pasar si se enfrenta a él, todo en un lenguaje sencillo y sin exagerar las consecuencias». Estas son sus recomendaciones para comenzar a dar la oportunidad a los hijos de enfrentarse a sus propios riesgos:

1. ¿Cuando dejarle solo en casa?
A los 7 u 8 años, los niños ya pueden quedarse solos en casa. Pero todo dependen de la madurez de cada niño. Lo que está claro es que si se niega, no hay que obligarle.
Las primeras veces será un corto periodo de tiempo (unos diez minutos). Nunca hay que olvidar: explicarle que no debe abrir la puerta a extraños, tendrá tareas programadas (una película, merienda...), evitar que acceda a internet, tendrá apuntados los números de teléfono de las personas a las que puede llamar si ocurre algo, informarle del tiempo aproximado que el adulto estará fuera y llamarle para saber cómo se encuentra. Poco a poco podrá estar solo durante todo el día, pero nunca por la noche hasta los trece años.

2. ¿A qué edad debe ir solo al colegio?
No solo dependen de la edad del niño, sino también de la distancia entre cole y casa, de la zona donde viva y del tráfico que exista. Lo ideal es que vaya solo al cole entre los 10 y 11 años. Es preferible que lo hagan en grupo.

3. ¿Cuándo puede ir solo al parque sin un adulto?
Con once años ya puede estar con su grupo de amigos solos en el parque, pero con unas pautas: no más de 30 minutos, no deben hablar con extraños, nunca debe quedarse solo (siempre con sus amigos) y los padres deben saber con qué amigos está y en qué parque.

4. ¿Puede escalar árboles con tres años?
Nunca se incitará al niño a ello, pero si él quiere hay que dejarle no estando muy lejos por si demanda ayuda.

5. ¿Cuándo dejarle manipular cuchillos y tijeras?
Primero experimentará jugando con cuchillos para niños que no cortan y con tijeras de punta redondeaba. Una vez que los use de forma adecuada se le puede ir introduciendo en el material real pero siempre con supervisión de un adulto.
 
ABC, 10/03/2014

Comentarios

Entradas populares de este blog

«Los buenos modales no están de moda, pero es imprescindible recuperarlos»

FERNANDO CONDE Hoy en día es frecuente enterarte por los medios de noticias relacionadas con la falta de respeto, el maltrato, el acoso, etc. Podemos observar muchas veces la ausencia de un trato adecuado a los ancianos, la agresividad incontrolable de algunos hinchas de fútbol; la poca estima a la diversidad de opiniones; la destrucción del medio ambiente; el destrozo del mobiliario urbano y un largo etcétera que conviene no seguir enumerando para no caer en el pesimismo que no conduce a nada y el problema seguirá ahí. Un problema que podríamos resumir en que se ha ido perdiendo el valor de la dignidad humana en general. Los modos para alcanzar la felicidad, siempre deseada, se apartan de las reglas y normas de conducta más elementales de convivencia colectiva que han acumulado las culturas y los pueblos a través de los siglos. La idea de que «la dignidad empieza por las formas» que resume este artículo es una afirmación bastante cierta, porque la forma, no pocas veces arrastr...

El tabú de estar desnudo en casa delante de los hijos

NATALIA LÓPEZ PEVIDA El encuadre no recogía más que algunos juguetes y dos caras, las de un padre y su  hijo  disfrutando de un buen baño, pero las críticas no se hicieron esperar cuando el bloguero y activista LGTBI Perez Hilton subió la fotografía a Instagram (imagen del artículo). El  selfie  solo podía ser el fruto de un " pervertido " o un " degenerado ", según algunas de las reacciones de quienes expresaron su horror ante la posibilidad de que el niño pudiese ver el cuerpo desnudo de su padre. Días después, Hilton zanjaba el tema declarando que se había duchado con el bañador puesto. ¿Por qué tuvo que justificarse? La desnudez paterna da lecciones que no todos entienden Mostrarse desnudo ante los hijos es un asunto delicado que cada familia gestiona a su manera, pero el choque entre las distintas perspectivas revela un oscuro tabú.  Hay un punto de vista que enfoca la exhibición del cuerpo humano como algo indigno , probablemente una herencia d...

Encontrada la conexión entre el cerebro y el intestino que está detrás de la adicción a la grasa

  DANIEL MEDIAVILLA El azúcar y las grasas son dos ingredientes que casi siempre están presentes en las comidas adictivas. Las bebidas carbonatadas, los zumos, las golosinas o las chocolatinas están cargadas de azúcar. Muchas patatas fritas, los bollos con crema o buena parte del menú en los restaurantes de comida rápida se ayudan de nuestro apetito por la grasa para hacer atractivos sus productos. El gusto de esos alimentos es importante, pero según un nuevo estudio, que acaba de publicar  la revista  Nature ,  también existe un sistema de señalización que comunica el intestino con el cerebro que explica el impulso detrás de uno de los  principales problemas  de salud de la humanidad: la obesidad. “ Estos resultados dan forma a la idea de que existen dos entradas sensoriales al cerebro: una codifica lo que nos gusta y otra lo que queremos. Esas dos entradas funcionan juntas. Primero, con la lengua, reconoces lo que te gusta, pero después el estómago te...