BEATRIZ G. PORTALATÍN Volvamos la vista atrás y viajemos por unos segundos a nuestra niñez. Quizá, ahora con el paso del tiempo, recordemos con más nostalgia que tristeza a aquellos viejos amigos de la infancia con los que tantas tardes de juegos compartimos. Seguramente, muchos de ellos aún siguen formando parte de nuestra vida y de nuestro círculo íntimo de amistades, los demás al menos, estarán de por vida en nuestro álbum de fotos. Ahora, con la llegada de la Navidad, puede ser un buen momento para reflexionar: ¿Qué importancia tienen los amigos del parvulario? ¿Por qué es tan beneficioso que los niños jueguen con otros niños de su edad, y vayan poco a poco afianzando sus lazos de afecto? La bibliografía ha constatado con claridad que tener compañeros de juego durante la infancia hace que los niños se sientan más seguros , tengan un mejor autoconcepto de sí mismos, mejores habilidades sociales y mayor capacidad para regular sus emociones . Algunos autores habla...
“Menos productos de lujo y más Hacendado, menos móviles y más tiempo en familia, menos juegos de consola y más bicicleta, menos recompensas materiales y más muestras de cariño, menos televisión y más paseos en la montaña observando la naturaleza, menos ruido y más silencio. Aprendiendo que lo bueno y lo valioso lleva su tiempo y esfuerzo” Catherine L`Ecuyer