S.F.
Annamaria Lusardi, profesora de la Business School de The George Washington University y considerada por el New York Times como uno de los seis economistas más influyentes en
el área de la reforma financiera, es también una de las mayores
expertas en educación financiera, un tema cada vez más de moda.
En el caso de nuestro país, desde 2008, el Banco de España y
la CNMV promueven un plan para aumentar el nivel de educación
financiera de la población. Lusardi, que lidera proyectos en esta
materia con el Gobierno de Estados Unidos y la OCDE, ha impartido en la
Fundación Ramón Areces la conferencia inaugural del ciclo que sobre
Educación financiera organizado con IE Business School.
Lusardi se declara una firme defensora de introducir este concepto en el sistema educativo. «En el siglo XXI, ofrecer educación financiera en la escuela debería ser algo tan básico y necesario como enseñar a leer y escribir», explica. «Tres factores han cambiado de forma radical en los últimos tiempos:
los sistemas de pensiones, el mercado laboral y los mercados
financieros. Ese mayor protagonismo de los ciudadanos en lo que ahorra y
en cómo maneja sus recursos de cara a su jubilación así como la
creciente complejidad de los productos financieros obliga a una mejor
formación en esta materia», argumenta. «Tú eres tu propio Chief
Financial Officer (CFO), algo que no solo afecta de cara a la
jubilación, sino en el día a día, en el uso que hacemos de la tarjeta de
crédito, por ejemplo», añade.
La profesora Lusardi, que ha sido la responsable de que el informe PISA incluya una sección sobre esta materia, entiende que el objetivo de estos planes para extender la educación financiera
a todo el mundo es proporcionar los conocimientos básicos a los
ciudadanos para que sean capaces de gestionar sus finanzas personales.
«Y ese plan debe desarrollarse desde edades tempranas,
pero también en los lugares de trabajo y en aquellos espacios a los que
la gente va a aprender cosas nuevas (librerías, centros culturales,
museos…)”, explica.
Incapaces de responder a 3 preguntas
Lusardi apoya sus tesis en los numerosos estudios que ha
realizado con el Tesoro de Estados Unidos y en otra docena de países de
la OCDE para analizar la situación. Durante su intervención en la
Fundación Ramón Areces, ha aprovechado para presentar esos resultados y
conclusiones: «Menos de la mitad de la población de países desarrollados
es capaz de responder a tres preguntas básicas sobre un sencillo porcentaje, sobre la inflación y sobre cómo diversificar el riesgo».
La primera de esas preguntas por ejemplo era: «Si tienes 100 dólares en una cuenta de ahorro
que te da un interés del 2% anual y lo dejas crecer, ¿cuánto dinero
tendrás dentro de cinco años?». Y las respuestas posibles: «Más de 102
dólares; 102 dólares; menos de 102 dólares; no sé; no quiero responder».
La cuestión sobre la inflación rezaba así: «Imagina que el interés de tu cuenta de ahorro es
del 1% al año y que la inflación anual es del 2%. Después de un año con
el dinero en esta cuenta, podrías comprar… más que hoy; exactamente lo
mismo que hoy; menos que hoy; no sé; no quiero contestar».
Y, por último, la pregunta sobre diversificación del riesgo:
«¿La siguiente afirmación es verdadera o falsa?: La compra de acciones
de una sola compañía por lo general proporciona un retorno más seguro
que un fondo de inversión de valores».
Los índices de respuestas correctas son muy similares en todos estos países, desde Estados Unidos a Japón,
pasando por Nueva Zelanda, Holanda, Reino Unido, Alemania, Italia,
Suecia, Suiza… En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, solo el 30%
respondió correctamente a las tres preguntas, mientras que el 46%
respondió bien a las dos primeras. Si miramos a Alemania, el 53%
respondió correctamente a lastres y el 72% a las dos primeras. En el
caso de Japón, solo el 27% acertó todo y menos de la mitad (49%) supo la
respuesta a las dos primeras.
«The-world-is-flat en educación financiera», resume
Lusardi, quien destaca que las mujeres, los jóvenes y los mayores son
las tres poblaciones con mayor necesidad de ampliar conocimientos en
este sentido. «Hay una relación muy importante entre la educación financiera que tenemos y el comportamiento de cara a ahorro, inversiones…», añade.
«La educación financiera es una habilidad tan necesaria en el mundo que vivimos como leer y escribir y es algo que afecta a toda la población
para tener una participación plena en la sociedad ya que todos somos
llamados a votar y siempre hay decisiones sobre reformas económicas.
Además, es un asunto global, todo el mundo se ve afectado por ello»,
resume Lusardi. La profesora, doctora en Economía por la Universidad de
Princeton, ha concluido su conferencia citando a un antiguo presidente
de Harvard, Derek Bok: «Si crees que la educación es cara, prueba con la ignorancia».
ABC, 17/01/2014
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