Cada vez es más frecuente utilizar la silla de pensar o rincón de pensar como una técnica educativa en la que se pretende enseñar al niño la buena conducta, tras haber tenido un mal comportamiento. Cuando el niño se porta mal, hace algo incorrecto o inadecuado, lo envían al rincón o silla de pensar con el supuesto objetivo de que entienda que ha actuado mal y que debe mejorar su comportamiento. Por ejemplo: Que ha pegado a su hermana, a la silla de pensar para que aprenda que no se debe pegar; que ha vuelto a tocar mi móvil después de decirle mil veces que no es para jugar, " ¡a la silla de pensar, para que aprenda a obedecerme!"; etc. ¿Qué enseñamos? Os propongo una reflexión, ¿qué le estamos realmente enseñando al niño cuando lo enviamos a la silla de pensar? ¿Creéis que un niño de 2 o 4 años piensa realmente sobre lo que ha hecho mal? El niño pequeño carece de las habilidades mentales suficientes como para “pensar” por é...
“Menos productos de lujo y más Hacendado, menos móviles y más tiempo en familia, menos juegos de consola y más bicicleta, menos recompensas materiales y más muestras de cariño, menos televisión y más paseos en la montaña observando la naturaleza, menos ruido y más silencio. Aprendiendo que lo bueno y lo valioso lleva su tiempo y esfuerzo” Catherine L`Ecuyer