
En la película de Disney INSIDE OUT se describe lo que pasa por la mente de una niña desde que nace hasta el comienzo de su adolescencia. Lo que parece un film más, es en realidad un fiel retrato de lo que suponen nuestras emociones. Para Toni García Arias, docente y autor del libro «Educación emocional para todos» esta cinta es una joya, una obra de arte que perdurará porque explica perfectamente cómo funcionamos y por qué impulsos nos movemos.
-¿Qué es la educación emocional?
-Es aquella que va encaminada a gestionar nuestras emociones y a controlar
las de los demás.
-¿Es necesario enseñar a gestionar las
emociones?
-Hoy en día es más necesaria que hace 25 años. Los niños están sometidos a
muchas influencias externas desde pequeñitos. Internet, televisión, mensajería
rápida... cualquier cosa les puede afectar negativamente y por ello hay que
prepararles.
-¿Es este tipo educación muy necesaria en
adolescentes, que no controlan su ira...?
-La ira no se puede empezar a gestionar en la adolescencia. En esta época
las emociones están a flor de piel y son absolutamente incontrolables. Hay que
empezar a educar desde la infancia. No se puede decir que de repente un niño
está permanentemente enfadado cuando de pequeño era muy dulce. La ira siempre
ha estado ahí, pero el menor la ha estado reprimiendo. Y esa represión no es
buena. Cuando decimos que hay que aprender a gestionar las emociones no es lo
mismo que ahogarlas.
-¿Cuál es la diferencia?
-Cuando aprendes a gestionar las emociones llegas a sacar algo positivo de
una situación negativa. Si las ahogas, estás negando un sentimiento y va
quedando en tu interior. Esto va convirtiendo a las personas en una olla a
presión, hasta que por cualquier razón, por nimia que sea, acaban estallando de
la peor manera.
-¿Habría que enseñar esta gestión en los
colegios?
-Yo creo que sí. Los alumnos de ahora te demandan que los atiendas
emocionalmente. De hecho, casi les molesta más que no les quieras que que les
suspendas. En los últimos tiempos muchos niños tienen situaciones familiares
muy complicadas: o están solos o tienen ocho abuelos y estas relaciones han de
ser asumidas y comprendidas por los menores.
-Pero, ¿no es muy peligroso darle cariño a
un menor al que estás enseñando? Sobre todo si es adolescente...
-Si, muy, muy peligroso. Se crean unos vínculos que a determinadas edades
pueden llevar a error. Además son lazos que no se pueden tener toda la vida.
-Entonces, ¿no es un poco contradictorio?,
¿educar emocionalmente pero sin implicarse?
-Un profesor no debe educar en valores ni en modo de vida, eso es cosa de
las familias. Pero los padres cada vez delegan más en los colegios y por ello
nos vemos obligados a enseñar estas cosas, aun a riesgo de que luego los
propios padres nos digan«usted no es quién para decirle esto a mi hijo», pero,
claro, si ellos se han desentendido del tema...
-Pero también se dice que los padres de
ahora sobre protegen mucho a sus hijos.
-Hoy en día tenemos la insana costumbre de pensar que el sufrimiento es
negativo y, por esa razón, allanamos el camino en el que se desenvuelven
nuestros hijos. Esa es la mejor estrategia para inutilizarlos frente a la vida.
No les enseñan a enfrentarse a los problemas ni a gestionarlos. Se carece de
resiliencia.
-¿Qué es la resiliencia y como se enseña a
usarla en educación emocional?
-Es la adaptación a las diversas circunstancias adversa que se presentan.
Aunque hay quién critica este término porque presuponen que resiliencia es
aceptación, pero no sólo es eso. También es el aprender a superar cualquier
situación y a sacar lo positivo o las enseñanzas de los momentos adversos.
-Parte de la resiliencia consiste en
equivocarse ¿Cómo se aprende de los errores?
-Los errores son muy importantes. El error es la única manera de aprender.
En la vida todo es cuestión de acierto-error. Es importante equivocarse, cada
persona tiene un ritmo y el que se equivoca muchas veces a lo mejor fija los
conocimientos mejor que el que se equivoca poco.
ABC, Miércoles 6 de abril de 2016
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