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En plena ola de calor, precauciones a tomar en niños

MARÍA A. LÁZARO TEVAR
Durante los últimos días, las temperaturas elevadas son noticia en nuestro país. Termómetros que se disparan por el día y no dejan tregua por la noche. Alertas por calor que colorean la gran mayoría de provincias españolas en un mapa del tiempo con temperaturas demasiado altas e inusuales en esta época del año. La exposición a estas elevadas temperaturas puede provocar efectos nocivos sobre el organismo de diversa gravedad.

Stress por calor

Son las molestias físicas y psicológicas asociadas a la exposición a elevadas temperaturas. Hablamos de decaimiento, fatiga o irritabilidad, muchas veces derivadas de un peor descanso nocturno.

Agotamiento por calor

Debido a la pérdida de agua y/o sales que no han sido repuestas adecuadamente, generalmente a través del sudor, van a aparecer una serie de signos y síntomas que incluyen: intensa sed, debilidad, mal estado general, ansiedad, vértigo, mareos y dolor de cabeza. La temperatura corporal puede estar normal, por debajo de lo normal o ligeramente elevada, pero siempre inferior a los 40º C.

Golpe de calor

Es la situación más grave consecuencia del calor y requiere ayuda inmediata al ser potencialmente mortal. Los signos y síntomas que podrían presentarse son: temperatura corporal elevada por encima de los 40º C, piel caliente, enrojecida y seca (sin sudor), dolor de cabeza, náuseas, somnolencia, sed intensa, confusión, convulsiones y pérdida de conciencia.
En este caso, se debe contactar con el 112 inmediatamente y mientras llega la ayuda, mantener a la persona tumbada e intentar refrescar el cuerpo mediante la aplicación de toallas húmedas, abanicos o ventiladores.

Prevención en niños

Prevenir cualquiera de las complicaciones derivadas de la exposición a estas altas temperaturas es fácil siguiendo una serie de sencillos consejos.
1. Durante estos días, debemos evitar salir a la calle con los pequeños en las horas más calurosas. Si no hay más remedio que hacerlo: gorra o sombrero en mano, vestidos con ropas ligeras de colores claros y tejidos naturales, protección solar en las zonas expuestas y bien cargados de agua fresquita, o de la teta de mami si estamos con lactancia materna. No olvidemos permanecer a la sombra siempre que sea posible, que los bombones al sol se derriten. Y nunca, por mínimo que nos parezca el tiempo, se debe dejar a un niño solo dentro de un vehículo expuesto al sol.
2. La protección solar en los niños deberá ser siempre muy alta (FPS +50) y efectiva frente a todos tipos de rayos solares nocivos: UVA, UVB e infrarrojos. Se evitará la exposición directa al sol de los menores de 3 años. Y, sea cual sea la edad, nada de ponerse al sol entre las 11 y las 16 horas. Importante también proteger los ojos con unas gafas de calidad que garanticen la absorción de los rayos ultravioletas, previniendo así futuros problemas oculares.
3. Cuando estemos en casa, es conveniente cerrar las persianas y echar los toldos. Se debe tratar de permanecer en la estancia más fresca de la casa, conectando el aire acondicionado si disponemos del mismo, y realizando actividades que no requieran gran esfuerzo físico. Si no se dispone de un sitio fresco en el domicilio, una buena opción es acercarse algunas horas a algún lugar refrigerado cercano: ludotecas públicas o centros comerciales podrían ser una alternativa.
4. Es fundamental mantener una buena hidratación, ofreciendo y bebiendo agua a menudo, aunque no se sienta sed. Evitar las bebidas muy azucaradas, pues van aumentan la pérdida de líquidos, así como las bebidas muy frías. Para comer, aumentaremos el consumo de frutas de verano y verduras frescas, que nos ayudarán a mantener una buena hidratación y recargarán el cuerpo de las sales minerales perdidas a través del sudor. Las comidas copiosas y muy calientes se deben evitar. Y tendremos especial precaución a la hora de conservar los alimentos, pues el calor favorece la proliferación de bacterias que podrían causar infecciones alimentarias, algunas de ellas graves.
6. Durante las horas de más calor es conveniente refrescarse a menudo y evitar realizar ejercicio físico intenso. Para los afortunados que disponen de un lugar abierto donde poder remojarse, mantener siempre a los niños bajo la vigilancia de un adulto.
7. Si su hijo está tomando algún medicamento, consulte cómo se debe de conservar para garantizar unas condiciones óptimas de la mismo. Todos los años, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publica en su página web recomendaciones al respecto.
8. En caso de niños con enfermedades crónicas, se deberá consultar con su médico o enfermera del Centro de Salud si aparecen síntomas no habituales.
¿A qué no es tan difícil cuidar a nuestros pequeños y evitarnos disgustos con las altas temperaturas?
María A. Lázaro Tévar es enfermera de Urgencias
EL PAÍS, Miércoles 21 de junio de 2017

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