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Cómo dejar de tocarte la cara

A.N.

Estamos oyendo por activa y por pasiva la importancia de no tocarse la cara para poder evitar la propagación del coronavirus. Usamos las manos continuamente y tocamos superficies que pueden estar infectadas, por ello es fundamental también mantenerlas limpias y lavarlas constantemente (el agua y el jabón son siempre la mejor opción, y si se usa un desinfectante debe tener al menos un 70% de alcohol para ser verdaderamente efectivo). Cuando no están limpias y tocan las mucosas, ya sean boca, ojos o fosas nasales, los gérmenes pasan directamente a esas zonas y, por tanto, a nuestro organismo. Según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, el 80% de las infecciones se contagian a través de las manos.

Sin embargo, dejar de tocarse la cara no es tan fácil como parece. De media, un estudio australiano apuntó que podemos llegar a tocárnosla ¡hasta 23 veces por hora! Ya sea porque nos rascamos, estamos ansiosos o porque directamente lo hacemos de manera inconsciente, no podemos evitarlo. ¿O sí?

"Nos tocamos la cara cientos de veces al día", apunta el psicólogo Steven C. Hayes en 'Psychology Today', "Hace más de 40 años hice una serie de estudios sobre el hábito. En uno de ellos llegué a una conclusión: si a la gente se le recordaba constantemente que lo estaba haciendo, se reducían las veces. El problema es, ¿quién podría pasarse el día recordándonos que no tenemos que tocarnos la cara? Por suerte, en otra investigación encontré una solución práctica que consiguió que los encuestados redujeran la frecuencia con que lo hacían en un 95%".

El truco es usar un 'contador', algo que te ayude a registrar. "No importa cuál sea el dispositivo, siempre y cuando sea fácilmente visible, pero hay que poder llevarlo con nosotros y estar dispuestos a usarlo", explica, "da igual lo que sea, una aplicación en el teléfono o un papel, lo importante es que cada vez que te toques la cara lo apuntes". Y te preguntarás, (y con razón), cómo puedes darte cuenta de que estás tocándote la cara si más arriba hemos dicho que a veces lo hacemos de manera inconsciente: justamente se trata de eso, en convertirlo en un acto consciente.

"Cuando los participantes en nuestro estudio no estaban contando, se tocaban la cara inconscientemente, lo que llevó a que lo hicieran en muchas ocasiones (alrededor de una docena de veces cada cinco minutos). Sin embargo, tan pronto como les dijimos que empezaran a contar, la cantidad de veces disminuyó dramáticamente", explica. Las investigaciones posteriores demostraron por qué el dispositivo funciona tan bien: su sola presencia es la que nos recuerda lo que no debemos hacer.

Además, si estás pensando dejar de tocarte la cara y quieres otros trucos, también puedes probar a mantener tus manos 'entretenidas'. Eso significa que desde juguetes a pequeños objetos antiestrés, es fundamental que tus manos no estén vacías para que no continúen con el feo hábito de ir hacia ojos, nariz y boca. Y si sigues preocupado, recuerda la importancia de la higiene: lava tus manos y enjabónalas durante, al menos, 20 segundos, y recuerda el dorso de las manos, debajo de las uñas y entre los dedos, los grandes olvidados. Así, al menos, si en algún momento viajan hacia tu cara, no estarás tan preocupado.

EL CONFIDENCIAL, domingo 17 de mayo de 2020

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