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«¿Cómo voy a decirle: Quieto, no me toques ni me beses? Para eso prefiero no verle»

LAURA PERAITA


Llegó el momento. Toda España ha superado la fase cero y a partir de ahora las familias ya pueden reunirse en grupos de 10 (en la primera fase) o de quince (en la segunda). Uno de los encuentros más deseados es el de los abuelos que han pasado desde que se iniciara el confinamiento lo que definen como «demasiado tiempo» sin ver a sus nietos.

Sin embargo, no se debe bajar la guardia, tal y como advierte Francisco Muñoz, presidente de Abuespa (Asociación de Abuelos y Abuelas de España) y abuelo de diez nietos y una bisnieta de once días. «Después de tanto tiempo sin verles, cómo voy a dejar que mis nietos se acerquen hacia mí corriendo para abrazarme y yo tenga que pararles y decirles: "No, quietos. No os acerquéis, no me toquéis ni me beséis". Es muy duro. Para eso prefiero no verles porque, además, ellos pueden pensar que ya no les quiero, que estoy enfadado, cuando en realidad lo que más deseo es darles un abrazo infinito».

«Prefiero seguir viéndoles por videollamada»

Explica que tiene una relación muy buena con todos sus nietos y en su casa dispone de muchos juegos para estar juntos, «pero por las exigencias de la distancia tampoco podríamos ni jugar. Por todo ello, para verles sin tener cercanía, ni disfrutar de esos momentos como siempre y besarles cuando se me antoje, prefiero seguir viéndoles por videollamada en una pantalla que, además, me garantice que la seguridad es total para todos».

El presidente de Abuespa recomienda a los abuelos que piensen que si no se van a poder resistir a no besar y abrazar a sus nietos «que no queden con ellos. Hay mucho en juego: su propia vida. El coronavirus sigue igual de presente y hay que ser muy cautos y seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias sobre mantener distancias, llevar mascarilla, lavarse las manos... No se puede pasar por alto porque los mayores somos un grupo de población de alto riesgos ante esta pandemia».

No obstante, señala que si los nietos son lo suficientemente mayores como para comprender todas las medidas sanitarias y que no se puede besar a los abuelos ni abrazarles, «entonces es más fácil que se fomenten este tipo de encuentros».

En cualquier caso, Francisco Muñoz apunta que «yo esperaría a ver a los nietos más pequeños, no porque lo diga una autorización gubernamental, sino cuando de verdad las cifras de fallecidos e infectados nos den una tregua lo suficientemente importante como para pensar que la población mayor estamos en mejor situación. No podemos jugarnos la vida por un encuentro que, aunque deseamos tenerlo, puede mandarnos al otro mundo», confiesa.

ABC, Miércoles 27 de mayo de 2020

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