Vivimos tiempos difíciles en esta crisis del coronavirus. Aislamiento de amigos y seres queridos, enfermedad, miedo al contagio, pérdida de empleo e inestabilidad económica, entre otros, están provocando que nuestra salud mental se vea afectada de manera grave.
Uno de los síntomas que podemos padecer es la ansiedad,
un estado normal dadas las circunstancias, pero que debemos evaluar para comprobar
si estamos rebasando los límites a medida de que seguimos
viviendo esta pesadilla que, desgraciadamente, parece que va a durar.
"Vivimos constantemente con un nivel de miedo y un estado
de excitación similar al de los veteranos de guerra",
señala a CNN Jane Webber, psicóloga y
profesora de Educación en la Universidad Kean en Nueva Jersey (Estados Unidos).
"Y nuestro sistema nervioso simpático sólo puede permanecer en ese estado
abrumado, casi frenético durante un determinado espacio de tiempo antes
de que nos estrellemos".
¿Y cuales son las señales que nos da nuestro organismo de que
estamos llegando al límite de aguante?
Sueño pobre
"Cuando
las pesadillas se convierten en algo normal y
nuestra calidad del sueño es
constantemente mala, es a menudo la primera señal de que tal vez necesitemos
tomar medidas para mejorar nuestra salud mental", explica Shauna
Springer, psicóloga especializada en traumas. Dormir
mal es un círculo vicioso. La ansiedad no sólo crea un sueño
pobre, la falta de sueño de calidad puede conducir a ansiedad, estrés y depresión.
Centrarse en las malas noticias
Mientras
que estamos encerrados, ver constantemente noticias
alarmantes de los medios sobre el crecimiento del virus y
la crisis de la economía es otra señal de advertencia, según Springer. "Si
pasamos los días en una especie de trinchera esperando malas noticias, esa es
otra señal de que las cosas están entrando en un rango más clínico".
Pérdida de interés y placer
Para
Springer, una señal aún más seria es cuando perdemos el gusto por la
conexión con los demás y dejamos de relacionarnos, aunque sea
virtualmente, con amigos y familiares. "Cuando no podemos encontrar placer
en nada y comenzamos a sentirnos anestesiados en
vez de conectarnos con los demás o hacer cosas que valoramos o queremos hacer
con nuestras vidas, esa es una señal de que podemos necesitar ayuda y
apoyo".
Impotencia o ansiedad paralizante
Si la
amenaza actual de Covid-19 ha despertado sentimientos de impotencia o
una pérdida de identidad y propósito después de ser despedido
de un trabajo, eso también puede ser una señal clave
de riesgo, afirman los expertos. "Una sensación abrumadora de impotencia a
menudo conduce a síntomas de trauma",
explica Springer. "Aquellos de nosotros que hemos sido despedidos de un
trabajo, podemos sentir como si hubiéramos perdido nuestra identidad, debido a
la ausencia de los roles y relaciones que dan sentido a nuestras
vidas, y por lo tanto nos sentimos indefensos. Podemos estar en
riesgo".
La impotencia puede convertirse en una ansiedad
oscura y paralizante, que es otra señal de que necesitamos
ayuda. "La ansiedad incapacitante es cuando te sientes constantemente
inundado de sentimientos de pánico. No tienes una sensación de
esperanza en el futuro y si esto se desarrolla durante un período prolongado de
tiempo, es cuando la ansiedad entra en una fase más oscura y realmente merece
apoyo clínico", añade la psicóloga.
Pensamientos de suicidio
Pensar en quitarnos la vida es,
por supuesto, una señal de que se necesita ayuda profesional inmediata.
"Cuando comenzamos a pensar cómo no nos echaran de menos o que somos
una carga para aquellos que amamos, esa es una señal crítica de
que necesitamos ayuda de inmediato".
Ante este
negro pronóstico, ¿qué podemos hacer? No te
preocupes, existen soluciones
¿Cómo hacer frente a esta situación?
Lo
primero que hay que hacer es mantenerse socialmente conectado con amigos y
seres queridos a pesar de que estés físicamente separado.
La tecnología es una gran manera para hacerlo eso, ya sea a través de videollamadas por Internet, o mediante el teléfono.
"En
lugar de depender de las redes sociales, podemos hacer una lista de las
10 o 20 personas que más nos importan y llamar a una de
esas personas cada día", afirma Springer, que sugiere ampliar ese círculo
a personas con las que tal vez no tengamos tanto trato y las llamemos también,
pues pueden sentirse tan aisladas como nosotros.
"Compartir nuestra propia experiencia es cómo vamos a superar esto. Cuando
nos conectamos, sobrevivimos".
En las sesiones de terapia, señala Webber "lo que más
enseñamos es la respiración profunda. Es gratis, no
cuesta nada y realmente funciona". Para hacerlo correctamente debes
respirar por la nariz, aguantar la respiración y luego exhalar muy lentamente a
través de la boca como si estuvieras respirando a través de una pajita.
"Cuando respiras lentamente, mejoras toda tu imagen de la vida y
reduces tu nerviosismo", añade.
Por otro
lado, la ciencia ha demostrado que las personas que practican la gratitud son más
felices y optimistas. "Una cosa que recomiendo a todos en
tiempos de miedo es escribir dos o tres cosas cada día por las que
estás agradecido. Cambia tu visión del mundo", sostiene
Webber.
También
puedes luchar contra la ansiedad tomando el control de cómo piensas. "Una
de las maneras de hacerlo es sacar una hoja de papel, poner una línea en el
medio y por un lado escribir las cosas que no podemos controlar en
este momento, y por el otro escribir lo que podemos
controlar", dice Springer. "Y luego formamos un plan
de acción que nos permite variar esas cosas que podemos
controlar".
Respecto a aquellas personas que han perdido
su trabajo, Springer recomienda que usen el tiempo para aprender
algo nuevo o perfeccionar o adquirir algunas habilidades. Para
ello, se cuenta con mucha formación de alta calidad barata o gratuita en
Internet.
Nuestros
días y noches se mezclan. Una manera de defenderse es establecer
un horario que separe la búsqueda de trabajo o el trabajo
en casa y el tiempo libre, especialmente el ejercicio, que es fundamental para
aumentar nuestro estado de ánimo mental. "Tenemos que crear rutinas para
superar este mundo absolutamente surrealista", señala Webber. "Concéntrate
en las pequeñas cosas, como hacer una comida especial, tejer,
meditar, hacer yoga o hacer algo físico para
ayudarnos a alcanzar un estado mental más tranquilo".
En este
esfuerzo es importante limitar el tiempo de visionado de medios de
comunicación o redes sociales, especialmente si sientes que te
generan ansiedad. "Hay mucha desinformación en las redes sociales. Cuando
se combina con una gran cantidad de información contradictoria, crea más
ansiedad para las personas".
Durante mucho tiempo se ha dicho que "la risa es la mejor medicina", y eso se
aplica a la ansiedad de nuestros tiempos. "Recuerda, no
puedes estar ansioso y sonreír al mismo tiempo. Eso es una cosa
fisiológica", recuerda Webber. Así, ver películas cómica, hacer bromas o
escuchar relatos divertidos resulta una buena manera de olvidarnos de la
ansiedad.
A pesar
de las incógnitas que hay con el Covid-19, procura siempre ser optimista. "El optimismo siempre es mejor
que el pesimismo. Y el optimismo siempre es mejor que el realismo. Si tenemos
la esperanza de que sucederá lo mejor, podríamos decepcionarnos, pero esa
esperanza llegará a la persona que amas", concluye Webber.

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